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5 avances médicos que han revolucionado la medicina del siglo XXI

Desde que empezamos la carrera de medicina; o incluso desde antes, cuando en las típicas conversaciones familiares se hablaba de “los médicos”, siempre salía a relucir la frase:“Los médicos nunca terminan de estudiar, siempre tienen que estar actualizados porque la ciencia avanza constantemente”. Pues sí, indudablemente no tenían menos razón nuestros padres. Es impresionante el avance vertiginoso de la ciencia; cada día la tecnología progresa a pasos agigantados y con ella los avances médicos.

Por supuesto; sería poco gratificante para un médico o un estudiante de medicina, incluso vergonzoso, no estar actualizados con lo más reciente, el último medicamento o el proceder diagnóstico más novedoso, o no conocer de forma general cuánto se ha avanzado en este campo que parece que nunca vamos a poder conocer a cabalidad.

En este sentido, sabemos que en la actualidad tenemos avances médicos indiscutibles: se han erradicado enfermedades, se ha logrado establecer tratamientos para algunas que se consideraban incurables, se ha profundizado en el conocimiento de muchas enfermedades y se han trazado estrategias para su mejor prevención.

La tecnología nos ha dotado de nuevos medios diagnósticos y terapéuticos que hace 50 años no existían. Todo, por supuesto, para lograr una mejor calidad de vida.

Para el diagnóstico de enfermedades un médico del siglo XX contaba entre sus escasos recursos con lo que el paciente podía relatar, a su manera de entender, de su padecimiento. Su técnica infalible, para hacer la traducción después a la clínica médica, era la entrevista. En esta se establecía esa relación tan necesaria entre el médico y el paciente, y cuyo diagnóstico se completaba con la simple exploración física de la región del organismo en cuestión.

El médico de entonces contaba con escasas pruebas de laboratorio y estudios radiológicos para apoyar su diagnóstico. Sin embargo, resulta impresionante cómo en la actualidad existen un gran número de avances médicos en este sentido, con modalidades tan modernas que solo están al alcance de los países del primer mundo.

Llegados a este punto, y teniendo en cuenta que ya nos sentimos parte de este inmenso campo y que debemos conocerlo conforme este avanza, te ofrecemos algunos de los tantos logros que ya forman parte de la medicina del siglo XXI.

Avances médicos importantes.

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Inmunoterapia contra el cáncer: Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2018

La inmunoterapia es hoy, sin dudas, una de las áreas más activas en la investigación dentro de la especialidad de oncología que ha revolucionado el tratamiento del cáncer.

Se basa en la utilización de la habilidad inherente de nuestro sistema inmune para atacar las células tumorales de manera específica y así eliminar y combatir el cáncer en pacientes.

El Premio Nobel de Fisiología o Medicina del año 2018 fue concedido conjuntamente a los inmunólogos James P. Allison y Tasuku Honjo, por sus estudios sobre la inmunoterapia del cáncer.

Estos científicos demostraron la existencia de unas moléculas conocidas como puntos de control (del inglés Check point) en las células T, que tienen acción antitumoral, describiendo su papel inmunorregulador en el cáncer.

Así descubrieron entonces uno de estos mecanismos de frenado o puntos de control: la proteína 4, asociada a los linfocitos T citotóxicos (CTLA-4). Además, demostraron que “apagar los frenos” podría producir resultados notables en el tratamiento contra el cáncer al restaurar la capacidad de las células inmunitarias para destruir los tumores.

El bloqueo de CTLA-4 con un anticuerpo podía liberar los frenos de la función de las células T, activar la inmunidad antitumoral y reducir los tumores en ratones.

Años más tarde, mostraron los primeros datos en pacientes con melanoma, con lo que demostraron la indisoluble relación de los avances médicos de las ciencias básicas con la práctica clínica.

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Test de saliva para diagnosticar un ataque al corazón en solo 15 minutos

Muy novedosa y además sencilla de usar es esta nueva técnica, en la que aún se trabaja, para diagnosticar un ataque al corazón o incluso futuros ataques. Se trata de una técnica que podríamos usar en ambulancias, restaurantes, farmacias, estadios u otros lugares para saber en menos de un cuarto de hora si una persona ha tenido un ataque cardiaco; en casos donde, como sabemos, por la práctica médica, en los primeros momentos de instaurado el cuadro, los síntomas son muy inespecíficos y las pruebas electrocardiográficas normales.

Esta nueva tecnología se basa en un pequeño biochip bioquímicamente programado para detectar proteínas en la saliva capaces de determinar la situación cardiaca en ese momento con la misma precisión que un análisis de sangre. La persona escupe dentro de un tubo, y su saliva es transferida a una tarjeta que contiene el biochip con una batería estándar de biomarcadores cardiacos.

La tarjeta cargada con los datos se inserta en un analizador que determina el resultado. Por tanto, no hay duda de que esta nueva tecnología nos proporcionaría un diagnóstico precoz y oportuno además de poder ser utilizada en diferentes espacios debido a su sencillez.

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Adiós a las dolorosas inyecciones de insulina

Otro de los avances médicos hoy día han sido los nuevos parches fabricados para el tratamiento con insulina de personas diabéticas. Muy útil y eficaz, además de cómodos, ya que solamente son del tamaño de una moneda pero en forma cuadrada.

Su mayor utilidad radica en que está programado para medir automáticamente la glucemia del individuo, detecta incrementos de azúcar en sangre y si es necesario administrar las dosis de insulina que se requiera en el torrente sanguíneo.

Llamados “parches inteligentes” están compuestos por más de un centenar de pequeñas agujas.

Estas micro agujas son como del tamaño de una pestaña, con microscópicos habitáculos que contienen la insulina y las enzimas que detectan la glucosa a través del fluido intersticial de los poros de los folículos pilosos. Resulta muy cómodo entonces si tenemos en cuenta los constantes chequeos que un diabético tiene que realizarse de su glucemia, a veces en un mismo día, teniendo que pincharse el dedo para extraer una muestra de sangre. Pues con este método alternativo se resolvería esta incómoda rutina, se obtienen mediciones proporcionales a las que se observan en la sangre y no hace falta recurrir a las agujas.

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Una vacuna contra la migraña

La migraña es una de las cefaleas más frecuentes y gran parte de la población sufre de este padecimiento. Esta tiene un marcado componente genético y además se puede volver incapacitante por la duración de sus crisis, siendo incluso catalogada por la OMS como: “la sexta causa mundial de años de trabajo perdidos”.

Se manifiesta como un dolor de cabeza pulsátil que afecta generalmente un solo lado de la cabeza, aunque puede afectar ambos, acompañado de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz. En este sentido, se ha aprobado recientemente un tratamiento preventivo para esta enfermedad. Se trata de una vacuna cuyo principio es inactivar los neurolépticos CGRP desde donde se desencadenan las migrañas.

Uno de sus inconvenientes es que no tiene efecto inmunizador de por vida, al menos requiere de una inyección cada cuatro semanas y el otro sería su elevado costo, dado que como dijimos al principio de este post muchos de los grandes avances de la actualidad pertenecen al primer mundo, donde los costos ascienden conforme avanza la ciencia. La vacuna se llama Aimovig, aprobada recientemente por la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos.

Se ha planteado la ausencia de efectos adversos, aunque sería conveniente vigilar aquellos que se puedan producir a largo plazo y los que se puedan presentar en personas con enfermedades crónicas. Por otra parte, tiene la ventaja de disminuir en un 50% la frecuencia de ataques y de atenuar la intensidad del dolor.

Este sin dudas es uno de los avances médicos con una gran importancia social y económica.

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Tejidos en 3D

Es increíble cómo ha avanzado la impresión 3D en muchos campos y la medicina no es una excepción, siendo otra de los tantos que se beneficia de esta tecnología innovadora.

En este sentido, muchos han sido los avances que se han logrado en la llamada medicina regenerativa. Los científicos han conseguido imitar el tejido osteocondral, creando un material lleno de poros para que una vez implantado, las células del paciente y los vasos sanguíneos se infiltren en él.

Esto se está realizando con el objetivo de curar a los deportistas de alto rendimiento que sufren desgastes de los cartílagos, tejido muy difícil de recuperar. La técnica de bioimpresión permite crear tejidos y órganos con células impresas en 3D, con excelentes resultados; a pesar de que, como es de imaginar, no tengan la complejidad de los tejidos nativos.

Uno de los fines que se ha planteado esta técnica es acabar con los ensayos clínicos con animales, puesto que se podría crear modelos reproducibles de tejidos humanos. Por otra parte, la impresión 3D en medicina permitiría crear prótesis personalizadas, adaptadas a las necesidades y a las tallas que necesita el paciente.

De esta forma entonces no cabe duda de cuanto se avanza y se seguirá avanzando cuando de medicina se trata, la ciencia no se detiene y cada día son más y más los recursos que estarán a nuestra disposición y que debemos conocer.

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Estudiantes de medicina, ¿son enemigos el método clínico y la tecnología?

Los estudiantes de medicina son el futuro de la profesión médica, una profesión que es tan antigua como la humanidad misma y que ha evolucionado de la mano del desarrollo social y científico – técnico.

Desde los albores del hombre primitivo la batalla más grande no ha sido contra el frío, el hambre ni contra las bestias, sino contra las enfermedades, esos “espíritus” misteriosos que acechaban al rudimentario hombre  en su paso por el tiempo.

Entender la fisiopatología de las enfermedades, comprender el padecimiento del enfermo para poder llegar a un diagnóstico certero y elegir el mejor tratamiento, basado en ese diagnóstico, ha sido el reto de la medicina a lo largo de la historia.

Imagina diagnosticar cualquier enfermedad común sin medios diagnósticos, sin criterios ni score basados en estudios científicos.

¿Difícil verdad?

En ese contexto comienzan a modelarse las bases del método clínico, que hace énfasis en la relación casual, la observación y el conocimiento empírico (errado en no pocas ocasiones). Comienza a forjarse también la relación médico – paciente, el proceso más importante que deben aprender a construir los estudiantes de medicina.

El surgimiento de la clínica moderna.

En el siglo XVIII surge y se desarrolla de forma convulsa la clínica moderna. Todo el conocimiento acumulado en los siglos anteriores se consuma en una generación de jóvenes médicos que integran esos conocimientos, establecen síntomas y signos, crean maniobras para mejorar el examen físico, clasifican y ordenan los hallazgos para después poder describir  el curso clínico de la enfermedad.

En la década del ´60 del siglo XIX un  médico francés Claude Bernard escribe su gran obra: “Introducción a la Medicina Experimental”, donde plantea el método científico. Sus principales postulados, aplicados al paciente de forma rigurosa, dan origen al método clínico.

Durante todo este recorrido el médico, para ejercer su profesión, se tenía que valer únicamente de sus sentidos, del lenguaje y de la perspicacia de su mente.

El siglo XX revolucionó la ciencia y la técnica; si piensas en 10 científicos importantes, en cualquier rama de la ciencia, de seguro al menos 6 estaban vivos en 1950. Los avances tecnológicos llegaron hasta la práctica médica como complementos para ayudar y precisar los resultados del método clínico.

¿En qué momento aquellos incipientes exámenes complementarios comenzaron a hacer peligrar el método clínico?

No parece existir una línea o límite preciso de este fenómeno, poco a poco la relación médico–paciente se ha visto desplazada en muchos momentos por el triunvirato médico–máquina-paciente.

Los estudiantes de medicina cada día prestan más atención e invierten más tiempo aprendiendo escalas pronósticas y/o diagnósticas basadas principalmente en exámenes complementarios.

Muchas escuelas de medicina en todo el mundo, esclavizadas por las grandes empresas de investigación biomédicas, le brindan una especial atención al uso y la interpretación de los nuevos adelantos tecnológicos, dejando rezagada la enseñanza y el uso del método clínico.

¿Son enemigos el método clínico y la tecnología?

Absolutamente NO, los adelantos tecnológicos constituyen los aditamentos perfectos para disminuir el margen de error en la práctica médica.

Los resultados obtenidos de la entrevista médica, la inspección, la palpación, la percusión y la auscultación (habilidades que deben desarrollar los estudiantes de medicina durante su aprendizaje), orientan hacia qué test o procedimiento complementario utilizar para confirmar la sospecha diagnóstica.

La medicina de precisión que necesitamos se debe basar en el enriquecimiento del método clínico a partir del uso de la tecnología.

Un último mensaje para los estudiantes de medicina:

Recuerden que no existen enfermedades sino enfermos, lo que significa que las enfermedades pueden manifestarse de formas diferentes para cada persona, por eso lo más importante es la relación médico-paciente, la aplicación precisa del método clínico y el uso cabal de la tecnología como complemento.

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¿Qué es la medicina homeopática?

En la actualidad, no es poco frecuente encontrarnos con procedimientos o prácticas no probadas por el método científico, que afirman presentar efectos sanadores en el organismo. Aun corriendo el riesgo de que su accionar no vaya más allá del provocado por el efecto placebo, no son pocas las personas alrededor del mundo las que afirman y están convencidas de su efectividad.

Hablo de las llamadas terapias alternativas, concepto que engloba prácticas tales como la Homeopatía, la Ozonoterapia, la Quiropraxia, la Acupuntura, la Medicina Aryuvédica entre otras muchas.

Aunque algunas de ellas son fuertemente criticadas por la comunidad científica, en todo el mundo, son utilizadas generalmente para complementar el tratamiento de la medicina convencional.

Este es el caso de la Homeopatía, herramienta terapéutica basada en el fenómeno de la similitud y en el uso de sustancias medicinales en muy pequeñas dosis.

¿Qué es la homeopatía?

Creada por el alemán Samuel Hahnemann hace más de 200 años, tiene como pilar fundamental la idea de que si una sustancia es capaz de producir síntomas de enfermedad en personas sanas, cuando se administra en ínfimas dosis a sujetos enfermos, desencadena reacciones reguladoras, reparadoras y curativas aliviando los desórdenes similares que puede generar.

La segunda premisa que maneja esta rama de la medicina consiste en que mientras más se diluya esta sustancia, más potente será su efecto, lo que explica el proceso de fabricación de sus medicamentos.

¿Qué es un medicamento homeopático?

Compuestos que se elaboran a partir de sustancias minerales como el fosforo o el azufre; de extractos de plantas como la Belladonna, el Arnica o la Pulsatilla e incluso de sustancias de origen animal provenientes de abejas y otros.

Estas materias primas son sometidas a un procedimiento específico que incluye pasos sucesivos de maseración, dilución y agitación que llevan las concentraciones iniciales de principios activos a niveles muy muy bajos en el producto terminado.

Precisamente es esta forma de preparación y este el argumento en que se basan sus detractores para declarar a la Homeopatía una pseudociencia.

En esta polémica sus defensores afirman que aunque al final solo queda agua, a través del proceso de dilución el agua cambia su estructura y desarrolla memoria de la sustancia original lo que otorga poder curativo.

¿Cómo se administran estos medicamentos?

Se pueden utilizar de diversas maneras. La forma más común y tradicional es la de pequeños gránulos o pastillitas de sacarosa impregnados con el medicamento.

También se utilizan combinaciones de sacarosa y lactosa, además se usan gotas con alcohol, gotas sin alcohol. Todas estas formas se crean de manera que al introducirlas en la boca se puedan disolver rápidamente.

Existen otras presentaciones de estos medicamentos en cremas, pomadas, colirios y lociones.

¿Qué beneficios esperamos de un medicamento homeopático?

En primer lugar, la respuesta al tratamiento homeopático necesita de un tiempo para manifestarse. Todo depende de la capacidad de reacción del organismo y por supuesto de la gravedad de la enfermedad.

Es muy característico que la respuesta sea gradual y con altibajos. En enfermedades de larga duración, más tiempo de tratamiento logra mejorías más estables y profundas, y el paciente suele percibir un aumento progresivo del bienestar.

Partiendo desde la dirección de que la medicina convencional pasado un punto puede ser peligrosa, la Homeopatía (sobre todo en problemas menores) reduce los riesgos asociados a cualquier tratamiento médico que involucre fármacos y cirugías, pero dando a su vez alivio al paciente.

¿Tratamiento homeopático y convencional son compatibles?

Por supuesto que son compatibles, de hecho en la mayoría de las situaciones resultan complementarios y es muy ventajoso combinarlos. Cada modalidad terapéutica tiene sus indicaciones y limitaciones, por lo que es beneficioso buscar los puntos fuertes y beneficios distintivos y usarlos para lograr mejoría en el paciente.

Es de vital relevancia el juicio clínico y las preferencias de los pacientes en estas situaciones para lograr la mejor estrategia en cada caso.

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5 epidemias que azotaron a la humanidad.

A lo largo de la historia de la humanidad diversas han sido las enfermedades que han causado miles e incluso millones de víctimas alrededor del mundo. Este es un repaso de las 5 enfermedades que discriminando fronteras se han convertido en episodios muy tristes en la historia de la medicina.

La peste de la Guerra del Peloponeso.

También conocida como “la peste de Atenas”, se dice fue la primera gran epidemia  de la que se tenga registro, aproximadamente en el 430 a.C. Aunque no está claro el número total de víctimas, los especialistas calculan que como consecuencia de ella murió un tercio de la población la Grecia Antigua.

Mientras Atenas y Esparta enfrentaban a sus ejércitos por el control del Mediterráneo, es probable que el virus haya llegado en los barcos del puerto de El Pireo, después de haberse originado en Etiopia.

Según investigaciones recientes, esta enfermedad, fue en realidad una epidemia de fiebre tifoidea, enfermedad provocada por la bacteria Salmonella tiphy.

La peste bubónica.

Esta mortífera enfermedad se contagia a través de las pulgas de las ratas infectadas por el bacilo de Yersinia pestis.

Aunque la enfermedad tiene victimas hasta en nuestros días, lo cierto es que a lo largo de sus  1.500 años de historia, ha habido varios brotes, con mayores o menores consecuencias, y se calcula que ha cobrado la vida de 200 millones de personas en total.

La conocida como Plaga de Justinano pasó a la historia como la primera expansión de esta peste, ocurrida entre los años 541 y 542 d.C.

La peste negra.

Conocemos con el nombre de Peste Negra, a la gran epidemia que desde 1347 a 1350 azotó a casi todo el continente europeo. Es otro tipo de peste causada por el bacilo de Yersinia.

Todo induce a pensar que la epidemia provenía de Asia, probablemente de la India, y que llegó a Europa como consecuencia de los contactos comerciales que las grandes potencias mercantiles de Italia a sostenían con el próximo oriente. Se estima que causó hasta 25 millones de muertes, muy cerca de la mitad de la población mundial en esos momentos.

La gripe española.

Esta letal pandemia fue una de las más graves de la historia moderna. Esta gripe acabó con la vida de entre el 3% y el 6% de la población mundial en  solo un par de años. Es decir, entre 1918 y 1920 se calcula que murieron entre 50 y 100 millones de personas  en todo el planeta, ahondando aún más los estragos causados por la Primera Guerra Mundial.

España, fue el primer país en informar de su existencia y consecuencias, ya que otros países como Francia, donde puedieron surgir los primeros casos, censuraban la información para evitar desmoralizar a la población.

Distintas investigaciones han determinado que el virus de esta pandemia surgió poco antes de 1918 a partir de la adquisición de material genético de un virus de la gripe aviar por el virus H1 humano circulante, que probablemente había entrado en contacto con la población humana algunos años antes.

La viruela.

Es una enfermedad infecciosa causada por el virus Variola, y no solo ha sido la pandemia que más muertos ha  causado en la historia de la humanidad, sino que además ha dejado a millones de personas con marcas imborrables en la piel.

Esta enfermedad provoca  la aparición de numerosas pústulas por todo el cuerpo. La muerte llega por fiebre alta, deshidratación y complicaciones derivadas.

La viruela llegó a ser tan letal que solo el 30% de los infectados lograba recuperarse.

El de la viruela es un virus que solo afecta a humanos (en su variante infecciosa), y su transmisión es muy parecida a la del Ébola: mediante  fluidos corporales y contacto directo. La enfermedad, según se calcula, ha matado a más de 300 millones de personas a lo largo de su existencia.

Afortunadamente se considera como una de las dos enfermedades, junto a la peste bovina, ‘erradicadas’.

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6 novelas para estudiantes de medicina en el tiempo libre.

Sugerente el título: “6 novelas para estudiantes de medicina en el tiempo libre”, principalmente la parte de: “…en el tiempo libre”. Muchos deben estar pensando en estos momentos:

¿Los estudiantes de medicina tienen tiempo libre?

Pues la verdad es que no mucho, pero siempre hay que tomar un respiro para volver a la carga. Poder escapar de los largos textos de lectura que la academia nos impone, salir un poco de esa rutina desgastadora que necesariamente pasamos todos es una de las virtudes que nos permite terminar estudios.

Te recomiendo leer: ¿Qué idiomas debes aprender si estudias medicina?

Nunca debes permitir que te absorba esta forma vida todo tu tiempo, encontrar tiempo para relajarte o para realizar otras actividades supone un reto necesario. Enrolarte en actividades “extracurriculares” te permite ser un médico mucho más completo.

Según Letamendi: “Quien solo de medicina sabe, ni de medicina sabe” y es que para abordar los pacientes debemos comprender un gran número de situaciones y argumentos que se escapan de los planes de estudio.

En esta selección te presento una lista de 6 novelas para estudiantes de medicina que te recomiendo leer tu tiempo libre, por supuesto no es una lista definitiva existen un buen número de novelas de muy buena calidad.

Novelas para estudiantes de medicina que recomiendo.

  1. El Médico.

    Gordon Noah.

Uno de mis libros favoritos, un libro de culto dentro del género. La historia relata la vida y el proceso de aprendizaje de Rob un joven “ayudante de barbero” que nacido en el oscuro Londres del siglo XI recorre medio mundo buscando aprender la medicina más avanzada de la época. Se describe en el libro las diferencias étnicas y culturales entre diferentes pueblos, encumbrando la medicina árabe de la época. Una novela extensa pero fácil de leer, con personaje protagónico que además de buscar el conocimiento que necesita tiene el extraño “don” de ver venir la muerte para sus pacientes.

Esta es una de las novelas para estudiantes de medicina que siempre recomiendo.

La novela forma parte de una trilogía: El Médico, El Chamán, La doctora Cole. VER más detalles.

 

  1. El amor en los tiempos de cólera.

    Gabriel García Márquez.


De la pluma de unos de los escritores más reconocido de la literatura iberoamericana y mundial nace esta novela que se desarrolla en Cartagena (Colombia) y que se basa en la historia de tres personajes muy singulares. Uno de ellos un médico (Juvenal) el cual acaba con el brote de cólera en su pueblo. Toda una joya de la narrativa latinoamericana. VER detalles.

 

  1. Bajo la misma estrella.

    John Green.

Narra la historia de amor pero sobre todo de resistencia y de lucha de una pareja de jóvenes. Hazel una joven que es diagnosticada con cáncer de tiroides en una fase avanzada de su enfermedad, sobrevive a las estadísticas gracias a una droga experimental. En un grupo de apoyo conoce a Augustus un joven que perdió una pierna y sus sueños de jugar baloncesto debido a un osteosarcoma. Esta singular pareja de la mano de un excelente escritor nos dejan esta novela aconsejable para tenerla y leerla un par de veces. Ver  más detalles.

 

  1. Hijos del ancho mundo.

    Abraham Verghese.

El relato se desarrolla en Etiopía, donde dos hermanos gemelos quedan huérfanos y crecen en un hospital de misión humanitaria, donde deciden convertirse en médicos. Es una obra épica adorada por la crítica. Ver detalles.

 

  1. La casa de Dios.

    Samuel Shem.

Un libro un tanto diferente, lleno de atajos y de satirización de las exigencias sobrehumanas de la residencia médica en el Hospital Beth Israel de la Escuela Médica de Harvard. Publicado en 1978 trajo mucha polémica sobre el funcionamiento del régimen de residencias médicas. Este lo he leído un par de veces y me parece llamativo, mucho más si eres residente o si esperas serlo dentro de algún tiempo. Ver detalles.

  1. Zona Caliente.

    Richard Preston.


Esta “novelización” de varios hechos ocurridos en un laboratorio del ejército de Estados Unidos donde se estudiaba el virus del ébola ha sido una obra galardonada en múltiples ocasiones. Publicada en 1994 es la primera obra que informa al público sobre los grandes peligros que representa este virus. Ver detalles.

Estas son las 6 novelas que recomiendo a todo estudiante de medicina, médico y a todo fan de la buena literatura. Además a los estudiantes de medicina (y a los que están pensando en entrar al gremio) les dejo estas dos sugerencias:

Intern: la curiosa vida de los cadáveres humanos.  Sandeep Jauhar.

Título original: Intern: Doctor´s initation.

Aquí se vuelve a tratar el tema de la residencia médica y es que esta etapa es de las más importantes en la vida profesional de todos los médicos. Se presenta la historia del Doctor Sandeep Jauhar y su ir y venir mientras completa la residencia en un hospital prestigioso de la ciudad Nueva York. Muchos podrían identificarse con el protagonista y hasta tener los mismos cuestionamientos que él. Ver detalles

Mamá/Papá, Quiero Estudiar Medicina.  Victor Julio Quesada Varela.

Un acercamiento a la odisea de estudiar medicina y entrar al sistema MIR español, el autor intenta responder preguntas frecuentes de los miles de jóvenes que todos los años alrededor del mundo deciden comenzar el difícil pero gratificante viaje de aprender medicina. Aunque se centra en el sistema español puede ser de utilidad para cualquier estudiante.

Si conoces alguna otra novela que quieras recomendar deja un COMENTARIO.

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5 Premios Nobel que cambiaron la Medicina

Desde el año 1901 hasta la fecha el Instituto Karolinska de Suecia ha entregado el denominado Premio Nobel de Fisiología o Medicina a “científicos y médicos que sobresalen por sus contribuciones en el campo de la fisiología o la medicina”.

Es evidente que cada una de las investigaciones que han sido galardonadas con este premio han aportado muchísimos conocimientos a estos campos, influenciándolos en una menor o mayor medida, pero aquí les dejo 5 Premios Nobel que cambiaron la forma en la que vemos la medicina.

  1. Santiago y Ramón Cajal y Camillo Golgi

Estos científicos recibieron el Premio Nobel en el año 1906 en su reconocimiento de su trabajo acerca de la estructura del sistema nervioso. Cajal trabajo junto a Camillo Golgi al este idear los métodos de tinción celular a base de cromato de plata para el estudio de las neuronas. Fue en 1888, definido por el propio Cajal como su “año cumbre”, cuando descubrió los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas de la materia gris del sistema nervioso cerebroespinal.

Su esquema estructural del sistema nervioso como un aglomerado de unidades independientes y definidas pasó a conocerse con el nombre de «doctrina de la neurona», y en ella destaca la ley de la polarización dinámica, modelo capaz de explicar la transmisión unidireccional del impulso nervioso.

2.  Sir Frederick Grant Banting y John James Rickard Macleod

En este caso, estos excepcionales investigadores recibieron la distinción en el año 1923 nada más y nada menos que por el descubrimiento de la hormona insulina.

En agosto de 1921 obtuvieron la insulina a partir de un procedimiento sobre el páncreas que consistía en la ligadura del conducto pancreático, que provocaba la degeneración de las células que segregaban tripsina pero que dejaba intactos los islotes de Langerhans, luego la administraron a perros diabéticos comprobando que descendían los niveles de azúcar en sangre y orina y desaparecían los síntomas típicos de la enfermedad. Repitieron varias veces los experimentos con resultados distintos, en función de la pureza de la insulina utilizada.

3. Willem Einthoven

Este afamado científico ganó el Premio Nobel en el año 1924, por sus decisivas contribuciones al desarrollo del electrocardiógrafo y a su aplicación clínica.

En 1901, Einthoven publicó su primer artículo científico comunicando sus experiencias con el galvanómetro de cuerda y su utilidad para el registro de los potenciales cardíacos.

Cinco años más tarde, describía con detalle las aplicaciones clínicas del electrocardiograma en un artículo titulado: “Le telecardiogramme”.
Este artículo sentó las bases para la extraordinaria avalancha informativa que se ha desarrollado desde entonces acerca de esta imprescindible herramienta en el análisis cardiológico.

4. Alexander Fleming, Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey

Estos investigadores fueron galardonados en el año 1945 por el descubrimiento de la penicilina y su efecto curativo en varias enfermedades infecciosas. Aunque el descubrimiento de la penicilina se le atribuye solamente a Alexander Fleming (quien fue el primero en observar sus efectos), lo cierto es que los ingleses Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey desarrollaron en Inglaterra un método de purificación de la penicilina que permitió su síntesis y distribución comercial para el resto de la población.

Fleming no patentó su descubrimiento creyendo que así sería más fácil la difusión de un antibiótico necesario para el tratamiento de las numerosas infecciones que azotaban a la población por lo que compartió el Premio Nobel con estos dos investigadores.

El aporte científico de Fleming es doble pues además de descubrir una molécula química (penicilina) también encontró una molécula enzimática (lisozima) con actividad antibiótica.

5. James Dewey Watson y Francis Harry Compton Crick

Estos biólogos fueron galardonados con el Premio Nobel de Medicina en el año 1962 por sus descubrimientos acerca de la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su importancia para la transferencia de información en la materia viva.

Tomando como base los trabajos realizados en laboratorio por el propio Crick y el biofísico británico Maurice Wilkins, y de la cristalógrafa Rosalind Franklin, James Watson y Francis Crick desentrañaron la estructura en doble hélice de la molécula del ácido desoxirribonucleico (ADN). Estas investigaciones proporcionaron los medios para comprender cómo se copia y se transmite, de una generación a otra, la información hereditaria del ser humano. Posteriormente Arthur Kornberg aportó pruebas experimentales de la exactitud de su modelo.

La estructura de la molécula en doble hélice que es el ADN dio al mundo la llave para entender todos los secretos de la vida: toda la vida en la tierra existe únicamente gracias a este omnipresente ADN, desde la bacteria más pequeña hasta el hombre.