6 malos hábitos de estudio que disminuyen tu rendimiento.

Estudiar medicina es pasión, es ciencia y sobre todo es arte. La cantidad de contenido que tiene que dominar un estudiante de medicina cada año que pasa aumenta, volviéndose una odisea pasar todas las asignaturas sin llevarse una mala nota o suspender.

Un importante por ciento de nuestro tiempo en la universidad médica es dedicado a  jornadas maratónicas de estudio “no productivo” que al final conducen a un estado de neurastenia que hace que odiemos la asignatura y hasta la medicina ajajaja.

¿Tienes que ser un superdotado para alcanzar buenas notas sin dedicar todo tu tiempo al estudio?

Claro que NO. Es cierto que determinadas personas nacen con habilidades cognitivas que van madurando con el tiempo y logran dominar mucho contenido en muy poco tiempo e incluso alcanzar determinado nivel de “experticia académica” en determinados temas. Pero incluso  estos “genios” necesitan clavar los “codos sobre la mesa”.

La mayoría de los mortales que estudian medicina en el mundo entero deben estudiar muchísimo para alcanzar altas calificaciones.

¿Tiempo de estudio = Resultados?

Rotundamente NO. Tus resultados dependen del  tiempo de “estudio efectivo” y de las habilidades que has ganado a lo largo de los años.

Cometer errores mientras estudiamos supone malgastar el valioso tiempo de nuestra juventud, si nos fijamos en nuestros colegas de clase notaremos que siempre hay un grupo que se la pasa estudiando a toda hora y nunca alcanza sobresaliente. Te preguntarás: ¿Aprenden más lento? ¿No saben estudiar?

Casi siempre la respuesta versa por la segunda interrogante.

En este post te dejamos 6 errores comunes cometidos por muchos estudiantes que disminuyen su rendimiento.

Errores frecuentes:

1. Estudiar rodeado de distracciones.

No todos los lugares ni todos los momentos son óptimos para estudiar. Es recomendable cualquier espacio y momento para darle una lectura somera al contendido que debes aprender pero hasta ahí.

Para que tu tiempo de estudio sea efectivo debes elegir un lugar tranquilo, sin ruidos estridentes, poner el móvil fuera de nuestro campo visual (para no caer en la tentación jajajaja).

De preferencia estudiar en el mismo sitio siempre, de esta manera tu cerebro se programa para entrar en modo “estudio” cada vez que estés ahí.

2. Estudiar en grupos.

En la universidad estudiar en grupos es un suicidio académico, ayudar a un colega de tu clase es recomendable siempre, pero estudiar eficazmente es improbable.

Un grupo de estudiantes significa muchas distracciones, siempre en todo grupo están algunos más avanzados, otros rezagados lo cual hace que la velocidad de estudio óptima para ti deba ser suplantada por la velocidad de estudio average. Así que te quedas por debajo o te vas por encima de tus habilidades.

Por último lo más peligroso de estudiar en grupos: los “trolls” que se la pasan distrayendo a los demás o desviando la atención hacia temas colaterales sin ninguna importancia.

3. Hacer resúmenes.

Muchos estudiantes adoran tener cuadernos repletos de resúmenes de las diferentes asignaturas, una especie de libros de texto suplementarios.

Vivir para crear resúmenes (que por su extensión no lo son) es frecuente, yo nunca los utilicé y  te aconsejo que tampoco gastes tu valioso tiempo de estudio en una tarea tan poco productiva.

El ejercicio de demostración que te sugiero hacer (si eres de los defensores y amantes de los resúmenes) es el siguiente:

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Comienza a medir el tiempo que inviertes en resumir cualquier tema de estudio, vas a descubrir lo mismo que yo: en el tiempo que inviertes en crear tu resumen puedes aprender entre el 75% – 100% del contenido.

Recuerda que el tiempo es tan valioso como el oxígeno cuando estudias medicina.

4. No utilizar dibujos y esquemas propios.

Memorizar un proceso enzimático, los detalles anatómicos del humero y la fisiopatología de la neumonía requiere de realizar la transducción del lenguaje escrito a la representación gráfica, un proceso complicado y difícil para nuestras neuronas.

Es mucho más fácil realizar esta conversión al instante mediante dibujos temáticos y esquemas propios.

Destaco la última palabra debido que hoy en día podemos encontrar en libros de texto y en sitios web infinidad de esquemas y dibujos temáticos sobre casi cualquier tópico. Sin embargo te recomiendo construir tú mismo los que vaya a utilizar.

Al principio puede parecer complicado pero al poco tiempo verás que es muy fácil hacerlo.

5. No “medir” lo que has aprendido.

Piensa en un futbolista que pasa horas y horas practicando gambetas y tiros a puerta en movimiento o pases al espacio, puede entrenar durante un año y ejecutar magistralmente estas acciones pero solo sabrá si el entrenamiento ha sido efectivo cuando juegue. No es lo mismo el entrenamiento (donde no hay presión si algo sale mal) que el juego decisivo (donde tienes el público encima, once jugadores tratando que lo hagas mal, y muchísima tensión).

Salvando diferencias no es lo mismo estudiar y pensar que dominas todo el contenido y que estas preparad@, a estar frente al examen en ese momento exacto en que lees el temario y comienza la tensión.

Te recomiendo 2 formas de “medir” lo que has aprendido:

  • Repasa a tus amigos que necesiten de ayuda.
  • Busca pruebas anteriores, seminarios, preguntas de control y cuestionarios sobre el tema e intenta enfrentarte a todos. Verás que con este ejercicio eliminas muchas lagunas del contenido.

6. Segmentar el contenido.

Un error frecuente es dedicar una cantidad de tiempo desmedida a unos pocos tópicos (20%) de la asignatura para después realizar una maratón y pasarle la vista al otro 80%. Quedando mucho contenido importante que no estudiamos a fondo.

Ese pensamiento de: “me lo voy a estudiar una vez bien, para no tener que tocar ese tema más”, es simplemente una locura. Para aprender un contenido debes relacionarte con el usualmente y ponerlo en práctica de lo contrario nuestro cerebro “entiende” que no lo necesitamos y lo manda directamente a la “papelera de reciclaje” de nuestra memoria.

Es mucho más recomendable realizar una lectura ligera de todo el contenido que debemos aprender para al menos tener idea de la densidad de cada tópico y a partir de ahí poder planificar nuestro tiempo de estudio. Después de planificar todo (teniendo en cuenta por supuesto el calendario de exámenes) comenzamos a barrer tema a tema.

Hasta aquí el post de hoy. Espero que te guste, que le saques provecho y que ayudes a crecer esta comunidad de estudiantes.

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